Soneto a Islandia

Es obvio que de vez en cuando hay que escribir un soneto. Aquí va el de esta vez en cuando:
Soneto a Islandia
Oh Islandia, tierra de simpáticas vikingas,
has caído pero has marcado dos goles, ole,
a los franceses. Islandia, de despierta prole,
a pesar de la genética en contra. Jeringa
de libertad, cual géiseres son tus habitantes,
que pasaron de los bancos en la crisis chunga.
Cazáis focas con brío innato y sutil sandunga.
Lo último me desconcierta. Acaso sois atlantes,
de una Atlántida que nos venden, una patraña.
No puede ser que exista un sitio así. Sois actores.
Isla de gominola creada por España,
para poder seguir soñando aun con los dolores
de la realidad ingrata. Opio hecho cabañas,
rubias, nieve, arenques, ¡silencio!, anoraks y flores.

 

Mapa de Islandia

Ceci ce n´est pas une île

Indicios, de Eduardo Galeano

Indicios

No se sabe si ocurrió hace un rato o hace siglos o nunca.

A la hora de ir a trabajar un leñador descubrió que le faltaba el hacha.

Observó a su vecino. El vecino tenía todo el aspecto de un ladrón de hachas. Estaba claro: la mirada, los gestos, la manera de hablar.

Unos días después el leñador encontró el hacha que había perdido. Y cuando volvió a observar a su vecino, comprobó que no se parecía para nada a un ladrón de hachas, ni en la mirada ni en los gestos ni en la manera de hablar.

 

552bba0fd4095
Eduardo Galeano liándote.